Escuela de familias: resumen de la sesión “el arte de no perder los nervios”. 5


El pasado miércoles 29 de octubre, nos reunimos alrededor de 20 familias, el tema: Pautas Educativas en y desde la familia (o el arte de no perder los nervios).
Tras presentarnos y conocernos un poquito más, realizamos una dinámica que nos permitió perder la vergüenza y suscitar en nosotros una pizca de empatía hacia nuestros hijos. Así, pudimos enlazar con los pilares que consideramos imprescindibles para una crianza positiva y beneficiosa:

Empatía y amor: empatía sentimental hacia nuestros hijos, desde su lógica y su perspectiva, ya que el niño no tiene esa capacidad aún. Amor que, igualmente, no basta con demostrarlo desde nuestra perspectiva, sino que debemos asegurarnos que dicha demostración es entendida y asimilada por nuestro hijo. Recordemos que el niño se encuentra inmerso en una etapa de egocentrismo, es decir, no concibe un punto de vista que no sea el suyo simplemente porque no tiene desarrollada esa habilidad, y esto es así hasta los 8 años aproximadamente, edad en que ese egocentrismo va diluyéndose poco a poco y convirtiéndose en sociocentrismo.
Juegos y cuentos: la importancia del juego radica principalmente en su capacidad para socializar y asumir reglas y normas (juego estructurado), en proporcionar una herramienta adecuada para el ensayo-error y la medición de los propios límites y en brindar al niño la posibilidad de exteriorizar lo que no es capaz de explicar con palabras (juego libre y juego espontáneo). Si bien es importante el juego con otros niños, no debemos olvidar que el niño necesita el juego libre y espontáneo con su adulto de referencia y que ese momento nos ayudará a nosotros a descubrir numerosos aspectos de nuestro hijo, debiendo respetar su
voluntad y lógica en el juego.
Del mismo modo, hablamos de cuentos de entretenimiento (los que no tienen otro fin que el momento de ocio), sensoriales (los que estimulan sentidos mediante texturas, imágenes, sonidos…) y didácticos, distinguiendo aquí entre cuentos “academicistas” (letras, números, divulgación…) y cuentos fantásticos o de hadas. Nos detuvimos en este último grupo para señalar su enorme importancia para el niño. El cuento de hadas permite al niño, en contrapartida con el juego, encontrar respuestas a todo aquello que no puede ni sabe preguntar ni podría serle respondido con palabras. Es la mejor herramienta que podemos ofrecer a nuestro hijo para que pueda manejar emociones y sentimientos enfrentados que de otra forma quedarían anclados. En este mismo plano tan positivo situaríamos a los “amigos imaginarios”.

Límites y consecuencias: no entendiendo el límite como una continua negativa ni la consecuencia como simple castigo y/o recompensa. Los límites marcados deben ser pocos, muy claros y perfectamente entendibles; deben, del mismo modo, basarse en razonamientos reales (si advertimos al niño a cada juego que se va a hacer daño y no se lo hace, no podremos advertirle de daños reales pues no nos creerá). Así mismo, el niño deberá descubrir e interiorizar por medio de la experiencia las consecuencias de sus actos, que siempre han de existir, bien positivas o negativas (si pego a mi amigo la consecuencia será que mi amigo no jugará conmigo); como adultos, no debemos cebarnos en gritos ni castigos, pues bastante angustia generará en el niño el rechazo de su igual, en el ejemplo anterior. Así mismo, es importante que desarrolle una tolerancia a la frustración y no podrá hacerlo si sus actos carecen de consecuencias y si los adultos resolvemos todo por él/ella.

Tras esta exposición, se generó un fructífero debate en el que las familias profundizaron en ciertos aspectos como fue el de los cuentos de hadas y la resolución de conflictos, esto último principalmente en el caso de hermanos, aunque también entre iguales. Sobre este aspecto hicimos hincapié en la importancia de ofrecer al niño modelos adecuados de negociación desde el propio ejemplo y de dedicar tiempo en exclusiva a cada hermano/a.

A modo de esquema: amor, fantasía y ejemplo. Con estos ingredientes, el resultado será estupendo.

Y para terminar, una frase del Dr. Jekyll (personaje de Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide) que solía decir la abuela de Violeta, una mamá que participó en la sesión: “Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”.

Nos faltó tiempo, nos sobraron ideas y palabras… Suficiente para una segunda parte ¿te apuntas?

Texto: Comisión de Escuela de Familias

Y así es cómo nos lo pasamos:


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