Escuela de familias: resumen de la sesión “más pautas educativas”. 4


El pasado jueves 19 de febrero, unas 20 familias nos juntamos en una nueva sesión de la Escuela de Familias, continuación de la celebrada el pasado mes de octubre (Pautas Educativas) para abordar el tema de los conflictos en la familia.
Partiendo de un pequeño resumen de la sesión anterior para situarnos, tratamos de definir el concepto “conflicto”, desechando la concepción negativa que de él tenemos para verlo tal y como es, la presencia de dos motivaciones opuestas de igual intensidad. Esto genera un choque entre lo que hemos aprendido o conocemos de la realidad y la nueva información o perspectiva con la que nos encontramos. Ante esta situación, tenemos dos opciones: rechazar sin más la nueva realidad (el conflicto seguirá reapareciendo) o analizarla y modificar nuestra concepción previa (así surge el aprendizaje y el conflicto desaparecerá).
Trasladando esto a la relación con nuestros hijos, decíamos que debemos aprovechar los conflictos para aprender y enseñar, nosotros como adultos y ellos como niños. Resulta mucho más sencillo y
cómodo para nosotros en momentos de tensión o discusión emplear ciertas “normas para todo” del tipo sentarse a pensar, irse a la habitación, decir que esto es así y punto… que el niño asumirá pero
no entenderá ni compartirá, que sentarnos con él, “bajarnos a su altura”, mostrar que entendemos sus sentimientos, analizar las causas, explorar juntos soluciones… es decir, hacerle protagonista de
su propio desarrollo.
Hablamos también del tiempo, de nuestra continua esclavitud hacia el reloj que transmitimos con angustia a nuestros hijos sin que ellos sean culpables de nuestra desorganización o nuestro sometimiento a horarios difíciles o imposibles. En este sentido, coincidíamos en la importancia de respetar los ritmos de cada uno e intentar tomarnos la vida de manera más relajada haciendo pequeños cambios como puede ser el levantarnos un poco antes para ir al cole tranquilos.
Y, tras volver a enlazar con conceptos de la sesión anterior (límites escasos, claros y concisos, consecuencias derivadas del propio acto y no de castigos externos, amor, amor y más amor) cada
uno de nosotros compartimos con los demás nuestros principales conflictos en casa, aquello que nos resultaba más difícil de abordar.

A modo de esquema:
Gestión del tiempo: la concepción que tenemos nosotros del tiempo no existe en los niños ni pueden entenderla por más que se lo expliquemos; pueden resignarse, pero no comprenderlo. Debemos hacerle saber que entendemos su angustia o su desencanto, que a nosotros tampoco nos gusta cumplir con ciertos horarios pero que nos resignamos, igual que él. Como contrapartida nos aliaremos con el niño intentando vivir cada día de manera más relajada; es mejor dejar la casa desordenada y cenar las sobras de ayer que perdernos una tarde de parque porque tenemos que limpiar la casa y hacer la compra.
Orden de prioridades: los adultos a veces nos obsesionamos con que los niños hagan o no hagan algo y nos convertimos en los propios generadores del problema. Tenemos que ser capaces de adaptarnos con flexibilidad a las prioridades de nuestro hijo, dejando claro que hay ciertos límites totalmente inamovibles (por ejemplo, no puedes pegar a mamá) pero que hay otros que nos podemos “saltar” a veces (por ejemplo, vale, hoy hacemos una manualidad en vez de que te duches).
Castigos y premios: los propios actos generan consecuencias por sí mismos, mejor que esas consecuencias no vengan de fuera. Al hacer algo bien, todos estamos contentos y el clima se vuelve
agradable, es una recompensa suficiente; lo mismo ocurre al revés.
Peleas entre hermanos: son naturales y positivas ya que sirven a los hermanos para medir sus propios límites y capacidades y suponen el mejor terreno para el “ensayo-error” de cada niño y la
vivencia de cómo nuestros actos repercuten en los demás. Es muy importante compartir momentos y actividades así como dedicar tiempos exclusivos a cada hermano.
Falta de autocontrol: antes que abordar un conflicto con los nervios a flor de piel, es mejor dejarlo pasar. Si no podemos controlar nuestros impulsos o nuestro nerviosismo en un momento dado, no podemos controlar la situación y la angustia tanto del niño como del adulto será mucho mayor. Porque sí, todos perdemos los nervios, todos nos sentimos incapaces a veces, todos creemos
habernos equivocado en algún momento.. pero todos amamos y todos lo intentamos hacer lo mejor posible ¡¡ y lo hacemos genial !!
Como siempre, nos faltó tiempo y nos sobraron ideas y palabras… Gracias a todos los que lo hicisteis posible.
Y desde aquí, una ola grande como la que hicimos a las mamás y papás con 3 o más hijos y a Sonia por su dulce crianza, por ese saber comprender y adaptarse, por empatizar. Enhorabuena.

Texto e imágenes: Comisión de Escuela de Familias


4 comentarios

  • Bárbara
    Precioso e interesantísimo artículo. Por culpa del tiempo y agobios (muchas veces autoimpuestos) no pude asistir. Sé que estuvo fenomenal y que aprendisteis mucho. Muchísimas gracias por estos sabios y tiernos consejos.
    • carmen
      Hola David. No sé cuándo habrá próxima sesión de Escuela de Familias. Ahora les paso tu comentario a las personas de la Comisión para que ellas te digan cómo lo tienen previsto.
      De todas formas, acabo de ver que te has suscrito al Boletín, :+1: Así que, en cuanto tengamos fecha, te vas a enterar; Ya no te libras, :smiley_cat:

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