Las niñas ya no quieren ser princesas. O sí, pero que lo decidan ellas. 4


Text written by María Amate.

Y de eso hablamos en este post, parafraseando a Joaquín Sabina, hartos de movernos en un mundo azul y rosa con “copyrights” estampados.
No hace falta que lleguen las navidades con sus horrorosos catálogos de juguetes ya clasificados para darnos cuenta de la gran manipulación a la que estamos sometidos. Basta con acercanos a
cualquier tienda de ropa, complementos, papelería, juguetería, bazar, etc. para comenzar tres misiones imposibles:
– Primero: encontrar artículos sin licencias ni personajes.
– Segundo: encontrar artículos con licencias y personajes para el género contrario al que supuestamente le corresponde.
– Tercero: encontrar artículos para cuerpos infantiles reales.
Pues nada de eso he conseguido en mi búsqueda por varias tiendas; tenía dos objetivos claros y sencillos a simple vista que hoy comparto con vosotros: comprar un pantalón vaquero y un camisón
para una niña de 4 años. ¿Camisón? Sí, camisón, no por cuestiones de estética, sino por problemas de piel y cuestiones de transpiración.
Vamos con la primera tarea, conseguir unos pantalones vaqueros para un cuerpo de niña pequeña, regordeta, con su barriga y su culo respingón; algo sencillo y cómodo y si puede ser bonito, pues
mejor, pero esto último es lo que menos me importaba. ¿Strech? ¿Slim? ¿Skinny? Madre mía, ¿pero qué es eso? Si yo sólo busco unos vaqueros normales… Pues no, no existen. Todos, absolutamente
todos, reunían varias condiciones muy propias para una niña: tremendamente ajustados, con botones difíciles de abrochar, con cintura baja para ir enseñando “hucha” y adecuados para un cuerpo barbie
que dudo que con 4 años se pueda tener.
Desanimada, me pongo con lo siguiente, un camisón de algodón, normal, sin princesas ni personajes famosos. Me daba igual el color y que fuera liso o estampado, sólo buscaba algo cómodo y un poco decente. Pues tampoco existe. Que si bordados, que si princesas, que si brillantes, que si personajes de dibujos animados; ni uno sólo encontré sin personajes. Pues ya puestos a caer en el marketing televisivo, por lo menos, que tuviera a esas tortugas mutantes que tanto le gustan a mi hija. Sólo conseguí miradas de extrañeza y risas por parte de las dependientas, porque esa es otra, no hay dependientes en las tiendas de ropa de niños, sólo mujeres. Así que nada, las princesas en la sección niña, las tortugas en la sección niño y, claro, no hay camisones en la sección niño.
Pues nada, volví a mi casa con las manos vacías pero con la integridad intacta. Mi hija no usará vaqueros y se pondrá una camiseta grande para dormir pero eso sí, si decide ser “princesa” no será porque unos grandes ideólogos del marketing y el diseño se lo han impuesto.

Una prueba: escribid en cualquier buscador de imágenes de internet “niño con tutú”. ¿Os sale alguno?

No es nada nuevo, lo sé, pero me sigue indignando tanto como el primer día. O más, porque veo que no avanzamos.


4 comentarios

    • Mayka
      Pues que vivan las niñas ninja y los niños con tutú. Viva la libertad y que les den a los mercaderes de la desigualdad. Gracias, María.
      Mayka
  • Ana
    Pues totalmente de acuerdo…. y también añadir lo difícil que es comprar ropa un poco animosa a un niño (varón) sobre todo cumplido los 4-5 años, sin que parezca un “malote” o un “pijin”…. Por cierto, comprar un vaquero 2normal” es difícil a niñas y no tan niñas…ay
  • Nadia
    ¡¡ Bravo, María !! Genial síntesis de lo que ocurre cada día… Por no hablar sobre los aspectos, pues la sociedad parece opinar también sobre la apariencia de niña o de niño… He terminado muy cansada de escuchar que mi hija parece un niño porque “no lleva pendientes”…
    Afortunadamente, podemos sostener criterios que fortalecen la personalidad de nuestras hijas e hijos :)

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