Revista del AMPA del CEIP Javier de Miguel

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Las persianas del Javimi. Carmen A.

Lo que pasa con los recortes de la mano de
El otro día estuvimos arreglando el huerto escolar. Y ya que estábamos ahí aprovechamos, entre bedeles, personal de cocina y yo (mamá del cole), para arreglar nuestro sistema de ventilación casero que tenemos en el comedor escolar. A falta de ningún otro. Porque no existe.
Usando las rejas de los ventanales del comedor que dan al huerto, pusimos unos manteles de color violeta en dos de ellos. Los reforzamos con cinta de carrocero; a modo de parasol. Nuestra alternativa a las persianas (que no funcionan – ¡desde hace más de un año!).
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Entre bromas y no tan bromas (porque a mí no me hacía ninguna gracia, ni me sigue haciendo todo lo que estoy viviendo con este tema del calor), me contaba el personal de cocina los sofocos que sufrían tod@s en el comedor, los sistemas que tenían para refrescarse (muy responsables, por otra parte) y como la Administración tenía pendiente venir a arreglar las persianas un día de éstos. ¡Ya! Llevábamos esperando más de cuatro años para que vinieran a pintar un colegio público en el que las paredes se nos caían encima por los desconchones.
¡Yo no soy una consumidora indignada!* ¡Ni pido aire acondicionado sin pensar! ¡Ni nadie me tiene que invitar a la reflexión! Esto último lo hago bien yo solita.
Yo soy una madre de un colegio público de Vallecas. Elegido como parte fundamental de mi forma de pensamiento. Una madre preocupada por la dejación de las Administraciones Públicas con respecto a uno de sus pilares básicos: la Educación Pública.
En otros foros hablo y reacciono a otras cuestiones también  relevantes, ¡cómo no!.
Pero es que estoy en el contexto en el que estoy. Estoy en un contexto educativo y quiero que sean mis centros educativos los que estén acondicionados. Ya vendrá el técnico ambiental para decidir qué sistemas son los más responsables para el medio ambiente. Eso no lo tengo que decidir yo. Ni me tienen que pedir que yo sea la que lo haga. ¡No es mi responsabilidad! ¡Ni de las docentes! ¡Ni la del personal no docente!
Ya abriremos  las ventanas por la noche para refrescar el ambiente de una forma natural (desde pequeña lo vengo haciendo, mi mamá me enseñó la importancia ello). Ya me abanicaré cuando corresponda. Y ya me pondré yo a la sombra.
Soy madre. ¡Deja que me queje y que me indigne, por favor!
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La verdad es que vivo con cierta preocupación el traspaso recurrente de responsabilidades; responsabilizando a profesorado y familias de lo mal pensados que están nuestros centros públicos en Educación.
Vivo con asombro el reduccionismo absurdo de pensar en soluciones únicas y totalmente inviables por muchas cuestiones; más allá de la falta total de respeto que tenemos por nuestro Planeta, el que nos da la vida y nos alimenta.
Pero vivo aún con más asombro y preocupación el que me llamen a la calma apelando a mi responsabilidad cívica y ambiental.
Y mientras tanto, me sigo viendo infinitamente absurda, arreglando las persianas de mi cole para que Darío, mi hijo, no tenga tanto calor mientras come.
¡Invitenme todo el tiempo que quieran a la reflexión!
¡Dejen las cuestiones importantes para después del verano! Qué más da, si ya el curso acabó.
Pero no me frenen en mi acción irreflexiva. Porque mientras esté frenada poco o nada podré cambiar.
Ya sólo me queda salir a la calle a saltar por la poquita dignidad que nos queda.
*Enlace al texto que me hizo escribir estas palabras, :).
Después de una semana de Ola de Calor y despropósitos varios de unos y otros (Consejeros, CCOO y FAPAS).
Noticia escrita y compartida por Carmen Aránega. Mamá indignada.
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Hay una voz en el desierto

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